¡Hola Viajeros!
Por aquí May, viajera empedernida y uno de los Founder de MENNT.
Hoy estoy escribiendo desde mi casa en Patagonia. Pónganse cómodos y busquen un café (o una copa de vino), porque hoy no les traigo un tip de ahorro, sino que les traigo un chisme de oficina de esos que te dejan pensando: "el que no cree en el destino es porque no quiere".
Todo pasó con uno de los chicos de nuestro equipo de Marketing aquí en MENNT. Vamos a decirle "Nico" para no revelar su identidad. 🫢 Nico tuvo una primera cita hace unos días. Ya saben cómo es: el nervio de elegir el lugar, el perfume, y esa pregunta constante en la cabeza: ¿será o no será?
La cena estuvo... bien. Comieron rico, se rieron, la conversación fluyó como un río en el sur, pero Nico me confesó que sentía que faltaba la "chispa". Esa conexión eléctrica que te hace decir: "¡Wow, quiero verla mañana mismo!". Él ya estaba aceptando que ella era una chica increíble, pero que simplemente sus mundos no hacían match.
Llegó el momento de la despedida en el estacionamiento. Nico ya tenía el guión listo en su mente, pensó en un discurso políticamente correcto de "Un gusto conocerte, estamos hablando", mientras por dentro pensaba en llegar a su casa a ver Netflix solo.
Ella sacó las llaves, abrió la puerta de su auto para buscar su chaqueta y... ¡PUM! Ahí estaba el secreto mejor guardado.
En el asiento de atrás, estirada como si supiera que la estaban mirando, Nico vió una ¡Mochila MENNT!
¡Se mueren! A Nico se le cortó la respiración. No era solo que la chica tuviera buen gusto (obvio), es que esa mochila fue el revelador de identidad más grande de la historia. No era solo el orgullo de ver el producto que él mismo ayudó a diseñar; era lo que esa mochila gritaba sin decir una palabra. Verla ahí decía: "Yo también soy de las que se lanza a la aventura, de las que valora el diseño pero busca funcionalidad, de las que siempre tiene un pie en el próximo destino".
En ese segundo, el suspenso se acabó. Nico pasó de la despedida formal a un: "¿Espera, esa es una MENNT? ¿A dónde te fuiste con ella?". Ella sonrió, y comenzó a hablar de sus viajes por lo que terminaron hablando una hora más en el estacionamiento sobre aeropuertos, trekkings y fotos de paisajes.
La cita no solo se salvó, ¡Se transformó! Nico se dio cuenta de que no estaba frente a una desconocida, sino frente a una viajera de su misma tribu.
Por eso les digo siempre: fíjense en los detalles. Alguien que elige una Mochila Carry On MENNT (como la que Nico vió esa noche) es alguien que no quiere perder tiempo en la fila de la maleta y que prefiere la libertad de llevarlo todo al hombro. Y si encima pillan a alguien con sus Packing Cubes organizados, les juro que encontraron a un unicornio: alguien que tiene su vida (y su maleta) bajo control.
A veces, el amor no entra por los ojos, entra por el equipaje. Así que este San Valentín, mi consejo es: no busques a alguien que te prometa la luna, busca a alguien que ya tenga la mochila lista para ir por ella.
¿Y ustedes? ¿Alguna vez un objeto o un detalle viajero les hizo hacer "clic" con alguien? ¡Suelten el chisme en los comentarios! 👇🏼